Generar confianza en tiempos de incertidumbre

Parece según todos los indicios que, estamos atravesando tiempos de incertidumbre. El precio del petróleo, la crisis inmobiliaria, los tipos de interés, la inflación. Si a todo esto le añadimos, las situaciones particulares que cada uno estamos viviendo, como el tener que ganarse la vida, la presión social –la hipoteca, las letras del coche, las tarjetas crédito, el colegio de los niños, etc.– el estrés, entre otras, todo esto esta provocando que, vivamos una situación de insatisfacción continua, metidos en una frenética carrera en busca de no sabemos que.

Da igual que tengamos la seguridad de un puesto de trabajo remunerado, un negocio, una casa donde vivir, una familia, la verdad es que vivimos insatisfechos y presas de una continua y permanente desconfianza, hacia todo y todos:

–¿Me la estarán jugando?, ¿Será verdad lo que dicen?.

¿Por qué hemos acabado así?, ¿quien nos ha engañado?. Una de las razones –por lo menos así lo creo–, es una definición comúnmente aceptada sobre la doctrina de la economía y reza así:

<<Los recursos al alcance del hombre para satisfacer sus necesidades son escasos o, al menos solo la economía se ocupa de ellos.>> (Lionel Robbins 1392)

De lo que se desprende que:

El Mundo, es igual a escasez y por lo tanto frustración.

La Vida, hay que luchar para ganarla.

Y si vamos un poco más lejos, y dadas estas dos premisas anteriores podemos deducir que:

La Existencia de nuestras vidas es, un transito duro por un mundo frustrante y peligroso.

Lo cual no lleva a identificar al Otro –vecino, vendedor, compañero de trabajo, etc.– como un peligroso y egoísta competidor que nos amenaza.

Visto el panorama, la única alternativa que nos queda para sobrevivir es competir, así las cosas, y no podría ser de otra manera, cada vez esta mas extendida la convicción de que para ser reconocido en la sociedad ya no basta con ser competente, hábil o, estar preparado, ahora hay que ser competitivo, tenemos que actuar ya y hacerlo todo con rapidez, con urgencia, corre que te corre.

–Contéstame a este e-mail en cuanto lo leas, es muy urgente.

–Los presupuestos los necesitamos urgentemente.

–Tienes una llamada urgente.

Solamente de releer estas reflexiones, me están entrando sudores fríos. Y no es para reírse, llevamos ni se sabe el tiempo actuando así, y lo mas grave es que es una cultura totalmente extendida y aceptada, sobre todo en el mundo de los negocios, aunque se, positivamente, que ha nadie le gusta para nada esta situación.

Cada vez estoy mas convencido que, una de las causas que han provocado que estemos viviendo bajo esta presión constante es, que hemos perdido la sana y constructiva costumbre de hablar y escuchar a los demás –al vecino, al cliente, al compañero, al jefe, a la pareja, a los hijos–, ya que esto supone entre otras cosas, tiempo y dedicación, lo cual no llevaría a ser menos competitivos. Menuda paradoja, es la pescadilla que se muerde la cola, un circulo vicioso que cada vez nos aprisiona mas y mas.

Ahora vienen las buenas noticias. En Grupo Octilus, estamos adoptando una serie de políticas con el propósito de que nos ayuden a aliviar un poco toda esta situación. Creemos que es nuestra responsabilidad, no solo como individuos, si no también como organización, el contribuir con nuestro granito de arena a redefinir la sociedad en la que todos vivimos juntos.

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